miércoles, 8 de diciembre de 2010

Hasta que sucedió


Pasaba el tiempo, & sentía que tu seguridad comenzaba a desaparecer. Creía que tus ganas de tenerme ya no existían.
Hasta que el día más inesperado sucedió.
Nos encontrabamos en la misma postura, tú arriba; explorando áreas que nunca antes habías visitado. Yo abajo, sin atreverme a realizar nada nuevo.
El constante movimiento de tus manos me hacían ver el cielo. Sentía que llegaba a un lugar en el que nunca antes estube.
Terminaste & el color volvió a tu rostro, esa fina capa de sudor empezaba a extenderse. No me soltaste. Te posaste sobre mi cuerpo & me abrazaste por un tiempo indeterminado.
Abriste tus ojos. Me miraste con verguenza & temor, pensando que me sentía mal o que me habías hecho daño.
Trate de mirarte lo más dulcemente, asegurandote que me sentí del todo bien, que lo había disfrutado & que no me arrepentía.
En el fondo de mi alma sabía que esta no sería la única vez, & me alegraba, pues quería volver a experimentar esas sensaciones que sólo tú me puedes hacer sentir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario