viernes, 12 de noviembre de 2010

Inocencia salvaje


...Nos fuimos fundiendo en la inocencia de un beso, entregandonos en caricias apasionadas y abrazos llenos de deseo.
Dabamos la vida por cada movimiento, necesitando siempre más, la una de la otra. Esperabamos con impaciencia que una de las dos tomara la iniciativa. Finalmente tú lo hiciste.
Mi piel notaba el temblor de tus manos, y la desesperación de tu boca. Las ganas infinitas de tenerte me superaban.
Mi cuerpo actuaba al ritmo del tuyo, sin necesidad de descansar. Era como si una corriente eléctrica llenara cada uno de mis poros, haciéndolos enloquecer, cada vez que tú y yo nos fundiamos.
Mis descontroladas reacciones me avergonzaban, tu cuerpo no me permitía dar un paso atrás. Mi cuerpo también lo deseaba.
Ya no había nada que esconder, sabiamos que el momento tan ansiado llegaría, esperabamos que el miedo no nos ganara esta vez. Y así fué...

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