
...Sin haberlo planeado, comenzé a participar en nuestro juego de seducción: miradas llenas de pasión, caricias que complementabamos con besos; tu cuerpo & mi cuerpo fundiéndose. Traspasamos la línea de íntimidad.
Ya nada para mí era prohibido, podía tocar, oler, sentir, todo lo que yo deseara.
Mis ganas de hacerla mía eran más grandes...
No hay comentarios:
Publicar un comentario