No sé ni por donde empezar. Bueno ya empecé. La verdad es que hay mucho en mi cabeza y mis manos aún no son capaces de ordenar las ideas. Mientras más leo, más me decepciono. Pero es una decepción personal, de mí misma, por no haber aparecido antes en tu vida. Si bien la culpa no es mía, siempre tendré esa pequeña molestia, ese pequeño dolor en mi interior. Leerás esto y no entenderás nada de nada, yo también lo leo y me cuesta encontrarle el sentido. Pero bien, jamás he tenido ni un sentido ni una dirección.
Me duele ver que quizás siempre existirá ese pequeñito amor en tu corazón, y no lo puedo evitar. Y tampoco quiero hacerlo. De cierta forma, nos parecemos. Sé que también lo piensas, sin decirlo.
Sé que creciste, y que quizás no sientes aquello que escribiste. También sé que no sientes lo mismo que yo, porque he sabido tanto de ti, que de seguro mis conclusiones son ciertas.
Supongo que eso es lo que más me duele. El parecerme, el no ser igual. Tampoco quiero serlo, no es mi culpa haber llegado tarde, ni el que extrañamente seamos tan así.
Me MATA por dentro esto. Y no entiendes, no, no entiendes nada de nada.
Y yo tampoco. Soy el estúpido aire que no ves, la insalubre tierra que te hace estornudar. Soy fuego en la piel.
Alguna vez tracé en mi cabeza las palabras que sentiría cuando amara. Jamás supe ni cómo ni a quién decirlas. No soy tu otra parte, ni mucho menos soy lo que fueron.
No hay comentarios:
Publicar un comentario