Dicen que cuando nieva significa que hace demasiado frío, incluso para que llueva. El hielo traspasa mis huesos y congela mi corazón. Hoy tu ya no estás.
A lo lejos, puedo distinguir matices de colores en el cielo. No es un arcoiris, no. Si fuera así se estaría despejando.
Ya no me abraza el tibio calor del sol. Pareciera que vivo en invierno desde aquel día.
¿Qué le sucede al cielo? No llora. Creo que veo descargas eléctricas en él. No lo entiendo, cuando nieva no debe tronar. No es posible.
¿Porqué te fuiste? Tu calor reemplazaba la ausencia del sol. Que estúpido, recordé lo mucho que te gustaba correr detrás de una pelota. Odiaba ese deporte, pero amaba tu cara de felicidad. Te veías tan libre...
Oh, ahora lo entiendo. No son relámpagos ni truenos.
Que feliz me siento! Tengo la prueba que necesitaba para saber que estás en el cielo. Y tú que no confiabas en mí, siempre decías "no entraré en el cielo, no hay espacio para mí". Claro que estás en el cielo. Estás jugando con los ángeles, y cada vez que tu pelota toca el arco contrario, produces una guerra de colores en el cielo.
Como antes, siempre encuentras una manera de sorprenderme. Gracias por entibiar mis días.
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